Sientes demasiado estrés en el trabajo y en tu vida personal, no sabes como gestionar los problemas, que te sobrepasan, empiezas a sentirte desanimado/a, e incluso notas los primeros síntomas de una depresión (aunque no te des cuenta), te lamentas por no mantener el contacto con amigos o familiares, crees que te mereces una vida mejor, quieres ser más feliz…
Si has sentido esto alguna vez, o incluso demasiadas veces, el objetivo de esta publicación es hablarte sobre una herramienta cuyo nombre seguro has escuchado, pero que quizás te haya parecido demasiado “espiritual” o “abstracta”, y que es el “mindfulness”, cuya práctica se remonta a las antiguas tradiciones budistas.
La mayoría estaremos de acuerdo en que la mejor versión de un profesional es aquella en la que éste no sólo tiene unos grandes conocimientos técnicos o formación en una materia determinada, sino aquel que además dispone de una serie de habilidades blandas o, en jerga anglosajona, “soft skills”.
No obstante esto, debemos ir un paso más allá y entender que la mejor versión profesional de cualquiera de nosotros pasa por alcanzar nuestra mejor versión personal, y una herramienta para ello, entre otras muchas, es la “atención plena”, también conocida como “mindfulness”.
Encontraréis mucha bibliografía al respecto, y algunos de vosotros incluso ya hayáis leído sobre ello; para los que no, os trasladamos algunas referencias que encontraréis en el libro “Mindfulness para la felicidad” de Ruth A. Bauer, psicóloga clínica, y miembro del Centro de Investigación de Mindfulness de la Universidad de Oxford.
En esa publicación entenderéis el por qué de algunas de las principales trampas psicológicas:
- Rumiación: darle vueltas a una preocupación (quizás ni si quiera un problema real), y pensar una y otra vez sobre ella, pero sin tratar de dar los pasos necesarios para solucionarla, si es que estuviera en tu mano hacerlo.
- Evitación: evitar el motivo de la preocupación, no resolviendo por tanto la causa en si misma, y por tanto generando otros problemas.
- Conducta inducida por las emociones: con motivo de lo anterior, acabas siendo impulsivo, incluso agresivo con los que te rodean, que seguramente no merecen esa actitud por tu parte.
- Autocrítica: acabas fustigándote por cómo te has comportado, tanto con motivo de tu preocupación, como por cómo has actuado con las personas que te rodean, no conocedoras de tus preocupaciones, pensamientos, problemas…
El mindfulness está compuesto por distintas técnicas que te van a ayudar a evitar las trampas psicológicas, y entre otras:
- La observación no valorativa de tus experiencias, y el etiquetado de tus (i) pensamientos, (ii) sensaciones, (iii) emociones e (iv) impulsos.
- Actuar con plena consciencia, centrándote en lo que hagas en cada momento.
- Aceptación de tus pensamientos, sentimientos, emociones cuando estén llenos de ansiedad y angustia, y tu disposición a entender lo que te pasa.
- Autocompasión, y dejar de juzgarte con dureza.
No obstante, no queremos engañarte y que creas que, por leer esta publicación, o por mucho que leas sobre estos temas, vas a solucionar las preocupaciones o problemas que no te dejan dormir cuando llegas a casa después de un duro día en la oficina.
El mindfulness es una herramienta demostrada para solucionarlos, pero que exige que se practique. De hecho, no podrás entender los efectos positivos de algunas de sus técnicas por mucho que leas sobre ellas, si no tomas acción, y las practicas.
Deja a un lado tu escepticismo, y toma las riendas de tu vida.

